Salamanca, Gto; 31 de marzo de 2026.– Cada año, más de 130,000 peregrinos llegan al primer cuadro de Salamanca para visitar el Santuario del Señor del Hospital, que desde 1924 alberga uno de los máximos íconos culturales del municipio, el Cristo Negro.
El Cristo Negro es una figura elaborada por medio de una técnica prehispánica de arte sacro conocida como tatzingueni o caña de maíz. Originalmente era blanca y, por su rostro dirigido hacia el cielo en actitud suplicante, se le llamaba Señor de los Agonizantes. Su leyenda se remonta a 466 años en el pasado, cuando un grupo de devotos otomíes, encabezado por Juan Cardona, salió de Jilotepec, en el Estado de México, en busca del sitio que la imagen encomendó en un sueño: “(…) donde veas que mi cruz está incrustada en el piso sin intervención de nadie, es porque allí será mi deseo quedarme”.
Los devotos viajaban siempre de noche, recorriendo la sierra queretana con el temor de ser descubiertos por los españoles, quienes los perseguían desde su tierra de origen para recuperar la imagen. En un punto de su recorrido estuvieron muy cerca de ser hallados por sus perseguidores, por lo que decidieron dejar la figura en un maizal. A la mañana siguiente, cuando volvieron al lugar donde la habían escondido, se percataron del milagro: la imagen había dejado de ser blanca para adquirir el color azabache, camuflarse entre las horas nocturnas y burlar a quienes pretendían arrancarla de las manos de Juan Cardona y los suyos.
Desde entonces, el Cristo Negro se ha consolidado como símbolo de esperanza en Salamanca. En 1924, por intercesión de Emeteria Valencia, se construyó el Templo del Señor del Hospital, hoy Santuario, donde la figura recibe a peregrinos y visitantes provenientes de Guanajuato, así como del resto del país y de otras partes del mundo, constituyendo uno de los principales atractivos del turismo religioso y arquitectónico de la región, además de ser un pilar de la identidad y la historia salmantina.
Cada año, en Martes Santo, se conmemora a esta figura, a la que se le atribuyen diversos milagros e intercesiones, además de numerosas anécdotas profundamente arraigadas entre la población.
Salamanca invita a visitantes de todo el país a descubrir la riqueza de sus tradiciones, su historia viva y la calidez de su gente. Recorrer sus calles, conocer el Santuario Diocesano del Señor del Hospital y ser parte de sus celebraciones, una experiencia que conecta con la fe, la cultura y la identidad de nuestro “dulce nido”.




